Memoria Activa, Plaza Lavalle, 25/02/2002


(Texto Leído en ocasión de participar en uno de los encuentros de Memoria Activa en Plaza Lavalle, solicitando el esclarecimiento de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA, crímenes atroces que a la fecha permanecen impunes...)


Cuando me invitaron a sumarme a este encuentro, a este vital ejercicio de la memoria, debo confesar que me sentí por un lado muy honrado y por otro lado inevitablemente inseguro frente al difícil desafío de aproximarme con palabras a lo inefable, a lo indecible. Porque, ¿qué decir del horror que el propio horror no minimice? ¿Que lenguaje imposible podría siquiera aproximarse al universo de muerte que tiñe de sangre buena parte de nuestra historia no contada? Ciertamente, las palabras de quienes han sufrido la persecución y la amenaza, quienes han sentido a la muerte de cerca, pueden brindarnos esa aproximación, siempre incompleta e intransferible. Roa Bastos, que algo sabe del asunto, escribió que "existe el azar porque existe el olvido". Y este metaforísmo, que puede sonarnos complejo a primera audición, encuentra su contrapartida en la presencia de todos nosotros en este lugar. Porque si es cierto, o parcialmente cierto, que existe el azar porque existe el olvido, también es cierto, o debería serlo, que si desterramos para siempre al olvido también vamos a desterrar para siempre a la impunidad. Esa es la razón de que nos encontremos en este lugar, luchando contra el olvido, que es acaso la forma más eficaz de darle batalla a la impunidad y paradojalmente, a la sin razón. Yo quiero agradecer nuevamente a Memoria Activa la posibilidad de sumar mi voz y mi indignación en esta lucha contra el silencio, y de adherir asimismo incondicionalmente en el reclamo a la justicia argentina, tantas veces miope y cómplice de crímenes aberrantes de argentinos contra argentinos, que de una vez por todas tome cartas en serio en éste y en todos los asuntos de los que aún se encuentra ausente sin aviso, castigando a los responsables de tanta muerte a mansalva y aliviando en lo posible el duelo de sus familiares y seres queridos, condenados a transitar el resto de sus vidas con sus muertos y sus heridas a cuestas. Muchas gracias.