Currículum

Dramaturgo argentino, 1958, discípulo de Roberto Cossa, Mauricio Kartún, Eduardo Rovner, Bernardo Carey y Cernadas Lamadrid. Su formación se completa en el ISER (1982/83, carrera de libretista), y en la EMAD (1987/ 88, curso de formación de autores). Asimismo, ha conformado numerosos grupos de trabajo y reflexión junto a pares.


- Premios

1987 – Tercer Premio Luis José de Tejeda, Pcia de Córdoba, Argentina, por La Malaleche.
1991 – Mención Concurso Dramaturgia Teatro IFT por "Sueño de una Noche de Lugano".
1992 – La Malaleche es seleccionada en el Primer Concurso de Teatro Semimontado organizado por el Teatro Nacional Cervantes de la Argentina. Posteriormente se presentó en el ciclo de Teatro Semimontado organizado por la Fundación Carlos Somigliana, én la Sala Cunill Cabanellas del TGSM, bajo la dirección de Rúbens Correa.
1999 – Primer Premio Concurso "Osvaldo Soriano", Mar del Plata, Argentina, por CAMELLOS.
1999 – Mención especial Concurso Nacional Obras de Teatro, Instituto Nacional de Teatro, Argentina, por MATANDO SE COME PAN.
2000 – Mención especial Concurso Premio Atahualpa del Cioppo, Teatro El Galpón, Montevideo, por MONOS CON NAVAJA.
2000 – Primer Premio Concurso Nacional de Dramaturgia organizado por el GETEA, Grupo de Estudios de Teatro Argentino, por KAMIKAZE.
2001 – Concurso Nacional Obras de Teatro, convocado por la Asociación Argentina de Actores: Subsidio especial a "Suicidador" y Mención a "Stán y Ollie navegan hacia el olvido" (versión libre de la novela de Osvaldo Soriano "Triste solitario y final")
2001 – Terna mejor autor dramático temporada 2000/2001 para los premios María Guerrero, por "Camellos".
2002 – Terna Mejor autor dramático a la temporada 2000/2001 para los premios "Florencio Sánchez" por "Camellos".
2003 – Primer Premio Concurso Nacional Obras de Teatro de Humor, Biblioteca Teatral Hueney, Zapala, Argentina, por SARATOGA BOX.
2008 - Tercer Premio Municipal Ciudad de Buenos Aires Bienio 2001/2002 Obra Estrenada por Monos con Navaja.
2011 - Primer Premio Municipal Ciudad Autónoma de Buenos Aires, bienio 2004/2005, otorgado en 2011, por Kamikaze. Jurados: Luis Cano, Lucía Laragione, Adriana Genta, Roberto Perinelli, Susana Di Gerónimo.

- Estrenos

1985 – Acadentro, Teatro Abierto, Buenos Aires, Dirección Eduardo Lamoglia.
1992 – La Malaleche, Ciclo de Teatro Semimontado, Teatro San Martín, Buenos Aires, Dirección Rubens Correa.
2000 – Camellos, Teatro del Pueblo, Buenos Aires, Dirección Julio Ordano.
2001 – Monos con Navaja, Teatro del Arte Facto, Buenos Aires, Dirección Justo
Gisbert.
2001 – Cartón Pintado, Buenos Aires, Dirección Dante Leal.
2001 – Drácula, Inquilino de la desgracia, Teatro El Espión, Buenos Aires, Dirección Helena Nesis.
2001 – Sólo cuando muera, Teatro del Otro Lado, Buenos Aires, Dirección Eduardo Menegheli.
2001 – Aróstegui, con acento en la ó... Teatro Ift, Buenos Aires, Dirección Roberto Sáiz.
2004 - Kamikaze, Teatro Payró, Dirección Luis Luque.
-Con la mano de Dios (Anguila y Gamarra tocaron el cielo) Actor´s Estudio, Dirección Julio Ordano.
-Saratoga Box, Teatro del Pueblo, Dirección Alejandro Giles.
-Mísero Bufo, Teatro Municipal de Morón, Dirección Miguel Terni.
- Re-estreno de Monos con Navaja, Buenos Aires, Teatro La Ratonera, Dir: Roberto Peloni.
2008/ 09 - Su texto Vergüenza Ajena forma parte del espectáculo Darse Cuenta/adicciones, dirigido por Hugo Urquijo e interpretado por Graciela Duffau y Antonio Grimau.
2009 - El Alivio, Teatro Del Nudo, Dirección: Alejandro Giles, Act: Felipe Colombo, Silvana Sosto y Claudio Salama.
2009 - Escribe y dirige Sara, mi vecina del segundo cé... inspirada en la vida y en la lucha de Sara Steimberg, dirigente de Familiares de presos y desaparecidos por razones políticas, dentro del Ciclo Teatro por la Memoria, la Verdad y la Justicia, Teatro Municipal de Morón, con las actuaciones de Isabel Pisano (Sara) y Fernanda Diz (Brenda).
2008/ 09 - Su adaptación de El Jardín de los cerezos de Antón Chéjov (titulada El espíritu de los cerezos) se estrena en el Teatro Municipal de Morón bajo la dirección de Daniel Di Biase, como actividad de graduación de alumnos de la Escuela Municipal de Teatro de Morón.
2009 - El Alivio, Teatro del Nudo, Buenos Aires, Dir Alejandro Giles
2010 - Sara (mi vecina del segundo cé), Ciclo Teatro por la Justicia, Teatro Tadrón, Buenos Aires. Autor y Director.
2010 - El Ex Alumno, de Carlos Somigliana, adaptación y dirección: LUIS SAEZ
2013 - El Ángel del Subsuelo - Dramaturgia: Luis Sáez, Dirección Andrés Bazzalo. Elenco: Daniel Zaballa, Miguel Terni, Analia Divito, Daniel Dibiase. Teatro del Pueblo.


- Otras actividades, 2000/ 2013

- Ha trabajado como dramaturgista en la Escuela de Teatro de Buenos Aires, dirigida por el maestro Raúl Serrano y como asistente en la cátedra de dramaturgia de Mauricio Kartún en la Universidad Popular de Madres de plaza de Mayo.
- Ha coordinado talleres de dramaturgia para la Dirección de Cultura de Morón, Buenos Aires, y dictado seminarios en el Interior del País, Argentina, dentro del Plan de Fomento a la Actividad Teatral del Instituto Nacional de Teatro.
- Ha colaborado como columnista en las revistas teatrales Dionisio y Teatro del Celcit.
- 2007, Jurado del 4º Concurso Nacional de Obras de Teatro de Humor, Zapala, Neuquén, Argentina, Junto a Mauricio Kartún y Eduardo Rovner.
- 2007, Jurado Concurso Teatro Semimontado organizado por Argentores, junto a Hector Oliboni y Beatriz Seibel.
- Publica micro-relatos y comentarios sobre dramaturgia en diversos sitios web de Argentina y Latinoamérica, y en las Revistas Dionisio y Teatro, del Celcit.
- Talleres y seminarios breves de dramaturgia, Gran Buenos Aires e interior del país.
- 2008: Jurado, junto a Susana Torres Molina y Daniel Dalmaroni, del Quinto Concurso Nacional de Obras de Teatro de Humor.
- 2009: Jurado, junto a Lucía Laraggione, Susana Torres Molina, Máximo Soto y Pepe Romero del Concurso Metrovías-Monólogos Teatrales, edición 2009.-
2009 - Jurado Junto a Marcelo Maran y Alberto Sava del Concurso de Monologos Teatrales "Una puerta a la libertad", dentro del marco del "10 Festival y Congreso Latinoamericano de Artistas Internados y Externados de Hospitales Psiquiátricos", Mar del Plata, Octubre 2009.
2012 - Coordina talleres particulares de dramaturgia, charlas y seminarios diversos, en IMPA, y para el Frente de Artistas del Hospital Neuropsiquiátrico José T. Borda.
2013 - Dicta clases en la Escuela Municipal de Teatro de Ituzaingó, Buenos Aires.


- Ediciones/ estrenos

1987 - “La Malaleche”, Municipio de la Ciudad de Córdoba.
1999 - “Matando se come pan”, Edición del Instituto Nacional del Teatro.
2000 - “Kamikaze”, GETEA, revista Teatro XXI.
2000 - “Un hijo también puede ser una mala inversión”, revista Buenos Aires Tango.
2003 - “Chochán, la insoportable levedad del cerdo”, Monólogos autores varios, edición de Argentores.
2005 - SARATOGA BOX, Primer Premio Concurso Nacional de Teatro de Humor, Zapala, Pcia de Neuquén.
2004 - "CAMELLOS", Edición Comuna Gral Pueyrredón.
2006 - “SIEMPRE ME CALENTARON LAS MONJITAS”, Monólogos autores varios, edición de Argentores.
2009 - “ZONA DE OBRAS”, Tres autores argentinos, Daniel Dalmaroni, Luis Saez, Pablo Albarello. Prólogo: Roberto Cossa.
2010 - Teatro de Luis Sáez, Ediciones Corregidor. (Incluye Monos con Navaja, Camellos, Sólo le falta hablar, Suicidador y Sara, mi vecina del Segundo cé...)
2011 - Talleres de dramaturgia en Capital y Gran Buenos Aires. Supervisión textos Buenos Aires e Interior del país.
2012 - Estreno del monólogo "Simplemente Hazlo", con actuación de Eduardo Calvo y dirección de Claudia Quiroga, dentro del ciclo Palabras Cruzadas, en el Centro Cultural Borges. C.A.B.A.
Beca Fondo Nacional de las Artes para investigación sobre el Caso Lucich en el Hospital Borda, de C.A.B.A. Como resultado de la misma, escritura del texto "Caso Lucich, dramaturgia hipotética y sumaria", sin estrenar a la fecha.
2013 - MONOS CON NAVAJA sube a escena por el elenco de teatro universitario de la Universidad de Colima, México.
2013 - Saratoga Box, Kamikaze y otros textos, Teatro de Luis Sáez. Ediciones CCC (Centro Cultural de la Cooperación) - Buenos Aires, Argentina. Incluye Saratoga Box, Kamikaze, El Alivio y El Ángel del Subsuelo. Presentación a cargo de Jorge Dubatti, Estudio crítico a cargo de Cristina Quiroga

CRÍTICAS/ OPINIONES SOBRE EL TEATRO DE LUIS SAEZ


 
M o n o s
c o n
N a v a j a

Página 12 -16/07/2001
Política y teatro, dos recintos diferentes, pero paralelos y complementarios”.
G. B. Shaw

Tienen un ademán de piqueteros; también aparecen en lugares que no figuran en la geografía canónica de Buenos Aires, sosteniendo una obstinada agresividad que lleva a insinuar que “la cosa” no se ha clausurado sino, más bien, lo contrario.
–La historia, mis amables lectores, no ha llegado a su crucifixión.
Los que brotaron en Mosconi, en las afueras de Neuquén, en las encrucijadas de La Matanza o en los puentes sobre el Riachuelo –por marginados, episódicos y fragmentarios– provocan las sentencias de “los cejas levantadas” cuando afirman que ésos no representan la lucha de clases. Como si semejante dramaturgia histórica –otra desaparecida– sólo pudiera concretarse en la Larga Marcha o, simbólicamente, en cierto cuadro académico donde la libertad aparece con gorro frigio, subida a una barricada y rodeada de pistolas y fusiles musculosos.
Ça ira, ça ira, les aristos a la enterne, cantaban.
Se trata, ahora, de una segunda cartografía que tampoco brota en los manuales del porteñismo bien pensante: Sarandí al 700, por la vereda de los impares; México al 1400, entre un zócalo color mostaza y dos árboles carnosos; San Martín frente a un convento mutilado; Humahuaca, una escenografía borrosa del Negro Ferreyra. Empecinados en decir no para empezar a pensar, con una insolencia desenvuelta o mediante sonrisas feroces, tajos y fogatas que brillan en repliegues de la ciudad.
–Argentina potencia, doctor.
Sospecho que no estamos de acuerdo: el país se ha convertido en una degradación abyecta y polvorienta que, en plano inclinado, y pese a malabares y ministros con ecuaciones de repuesto, amaga con trocarse en una factoría manipulada por algún código de Internet impávidamente despiadado.
–Hasta aquí, descripción y pronóstico legítimos.
Pero repetir, una y otra vez ese diagnóstico es lo que más se parece a una letanía inmovilizadora. La repetición se hace rutina y lo rutinario santifica los clishés ritualizados.
–D’ont cry for me, Argentina.
“Monos con navaja”, “Rebatibles”, “Venecia” y “Rojos globos rojos”, desde su arrinconada especificidad, no sólo trabajan mediatamente con esa “miseria nacional”, sino que apuntan a conjurar la obscena letanía que los compatriotas practicamos, cada vez más, y que ya nos define y vamos pedaleando resignados, entre otros “disfrutes”.
–Disfrutar, de la talla de, divertido, de cara a, son muletitas que colaboran en semejante letanía.
Menos mal: piqueteros, Briski, Serrano Raúl, el jujeño Accame y Tato Pavlovsky. Las gentes que los rodean, y otros más que se asoman en jubilosos resquicios barriales: Thames, Zelaya, Balcarce la sombría, Sánchez de Bustamante. Confabulaciones que, al operar con el grotesco, actualizan de manera filosa, brusca y sin concesiones, la genealogía teatral que más descifra al presunto “país del tango”: tango, danza grotesca; Argentina, país grotesco. Ejecutando canibalismos y ternuras franeleras.
Sagaces teatristas de la política –entendida como teoría de la ciudad– desentrañan a un país anfibio que, equívocamente, participa de lo más cariado de América latina y de las vetustas noches locas de la capital de los franceses.

T i e m p o s
V i o l e n t o s

De cómo la sospecha, la violencia y el fantasma del estallido social se apoderan de una amable panadería de barrio.

En qué clase de escenario puede convertirse un pequeño negocio de barrio luego de sesenta asaltos consecutivos y una sobredosis de Crónica TV?. En Monos con navaja, la obra de Luis Sáez que dirige Justo Gísbert, una cándida panadería de la esquina, regenteada por un padre y dos hijos, deviene en una suerte de refugio-trinchera ante un afuera abismal, plagado de potenciales delicuentes seriales. Cualquier irrupción basta para agitar las fantasías persecutorias del padre, violento y tullido, y de sus vástagos, uno onanista empedernido y un homofóbico con gran potencial gay. Incluso si el que irrumpe esun cliente sesentón con panza y bermudas y un pedido por demás inadecuado: churros. No hace falta más para desencadenar el drama. Todo está dispuesto para que los moatradores repletos de confituras –de ahora en más habrá que sospechar de cada vigilante, pan de lecho o cuernito- se conviertan en una cámara de torturas sofisticada, lista para sonsacar confesión. Los panaderos han aprendido la lección del ingeniero Santos y no detienen la maquinaria del terror hasta dar con el cuerpo del delito; las medialunas de la competencia. Así, amparados por la magnitud de la afrenta, los panaderos confiesan las virtudes de las facturas de la casa, hechas a base de “bolitas” y “paraguas”. Y el ritual antropofágico parece dispuesto a incorporar nuevos “ingredientes” ante la amenaza latente de un horno siempre oculto y siempre encendido.
Teatro de las orillas y las voces ocultas donde la clase media, empujada por la paranoia, llega hasta los límites del absurdo, Monos con Navaja encarna en la jerga violenta de los bajos fondos urbanos la fantasía más delirante y oscura de una sociedad montada en la lógica del asalto, la violencia y la mano dura.
Y si de la billetera del cliente panzón cae un carnet de socio vitalicio de River? Ni la medalla de San Diego, exhibida ad hoc a modo de crucifijo, alcanza para despertar conmiseración. Razón suplementaria para una nueva dosis de violencia, mordazas y suplicios a base de mate hirviendo. La irrupción de la esposa del cliente –una síntesis de Pepita la pistolera y un ángel de Charlie tercermundista- invierte la sesión de torturas, pero las navajas sólo cambian de mano. Ahora les toca a la panaderos ser vapuleados y avergonzados, y el tímido vecino, protegido ahora por las exuberancias de su mujer, deviene victimario y desparrama una nueva tanda de insultos-cliché que parece no tener final. Sin embargo, Dios-Patria-San Diego y el oportunismo del comisario amigo confluyen para devolver favores pasados en una redentora lluvia de balas sobre los nuevos “subversivos” antes que alcancen a escapar por la terraza.
Hay algo en Monos con navaja que inocula la sesnación -culpable- de estar espiando por una mirilla el fantasma más sombrío de una sociedad cada vez más obscena y miserable. Por eso, tal vez, la sonrisa nerviosa del público –que no por nada se ubica en la sala enfrentado- termina transformándose en una mueca extraña, como si un bando de espectadores monitoreara con recelo al otro, que mágicamente ha pasado a ser sospechoso.
Por suerte, la gran conflagración final sobreviene recordando que cada entramadosocial lleva dentro de sí las semillas de su propia destrucción. Mientras en el Teatro del Arte Facto todavía resuena una oportuna versión de la marcha marcial de Crómnica TV, siempre es posible pensar que la noche del sábado recién empieza, que el frío no es tan polar como se dice, y que lo lindo del teatro es que siempre sorprende con algo nuevo.
Cecilia Sosa
SUPLEMENTO RADAR ( PAGINA 12)
7/07/02

Reflexión sobre la violencia cotidiana

"Monos con navaja" de Luis Sáez. Intérpretes: Hugo Ferrari, Carlos Hayes, Marcelo Olguín, Ezequiel Molina y Debora Astrosky. Escenografía: Mariano Engel y Rocío Campos. Música: Hernán Maccagno. Iluminación: Juan Manuel Dopazo. Asistente de dirección: Verónica Lorca. Dirección adjunta: Roby Schverdfinger. Puesta en escena y dirección general: Justo Gisbert. En el Teatro del Artefacto.

El dramaturgo Luis Sáez vuelve a ocuparse del mundo de los marginales, pero en "Monos con navaja" muestra hasta qué punto la violencia cotidiana cambia la realidad de unos seres normales en apariencia -son dueños de una panadería-, que se ven transformados por el temor que sufre hoy en día cualquier individuo ante la posibilidad de ser robado.
Las personas parecen entrar en un estado de paranoia tal que se convierten en aquello a lo que temen. Extreman tanto sus cuidados que al menor indicio de robo sus conductas se modifican, sacan de su interior aquello a lo que no quieren parecerse y consiguen tornarse en seres tan detestables como cualquier malhechor a la hora de lograr su cometido.

Realismo exasperado

La obra está construida sobre un fuerte realismo exasperado, al mejor estilo de un texto de Eduardo Pavlovsky de los años 70. La diferencia está en que Sáez, en algún momento, detiene su acción para regodearse en ella. Los personajes reiteran uno y más juegos con los que torturan a su antagonista, pero el argumento no avanza, hasta que logra un final certero y de mucha significación.
Aun así, la idea es muy interesante y cada uno de los personajes posee una riqueza particular. En varios momentos, el autor sorprende con reacciones inesperadas y esto hace que esos seres tengan una humanidad que conmoverá al espectador.

Clima de opresión

La puesta de Justo Gisbert potencia al máximo el clima de opresión que emana del texto, pero busca continuamente lograr un justo equilibrio para que nada de lo que sucede termine violentando la atención del público. El director es muy consciente de que de esa manera logrará una reflexión más profunda sobre esos hechos que acontecen.
En lo interpretativo se destacan, sobre todo, Hugo Ferrari (el panadero) y Débora Astrosky (Lorna). Cada uno se detiene en buscar los matices necesarios para que sus criaturas resulten más creíbles. Ellos tienen mayor riqueza en su definición y lo desarrollan en un juego intenso.
Es muy atractiva la escenografía de Mariano Engel y Rocío Campos. Adquieren mucha fuerza esos mostradores que a veces son trinchera y otras, cama de tortura.
Una intensa propuesta para inaugurar una nueva sala, el Teatro del Artefacto.
Carlos Pacheco - LA NACIÓN

“Esta obra de Luis Saez se enfrenta, desde un neogrotesco delirante, al problema de la desocupación y la violencia. Con marcado humor negro en su anécdota de loca autoprotección elaborada por un panadero asaltado varias veces, Saez alerta sobre el riesgo de caer en la selva humana. La puesta aceita el mecanismo con habilidad, aunque cierta linealidad atempera la opresiva concepción del autor. No obstante, la comedia ácida y un poco delirante estremece con los buenos oficios del elenco”
Luis Mazas / Revista 23

No todos son Monos con navaja


La inseguridad, la pobreza y la desconfianza ante elprójimo parecieran presentarse como símbolos que identifican cada vez más a la sociedad de hoy. Esta es larealidad que reproduce y dramatiza Monos con Navaja, unao bra de Luis Sáez, dirigida por Justo Gisbert, en una aguda crítica a la recurrente filosofía del “sálvese quien pueda”. La historia transcurre en una panadería, regenteada por un hombre y sus dos hijos, que cuidan de su negocio en un estado absoluto de paranoia causado por los más de 60 asaltos que sufrieron en los últimos años. A la escena se suma un cliente, quien resulta víctima de la alteración de estos tres individuos que lo toman por ladrón tan sólo por considerar que utilizó un tono sospechoso al solicitar una docena de churros. “Que no nos enteremos que hablaste con la policía. Mirá que el comisario es amigo nuestro”, advierte el panadero con zozobra y altanerismo al pobre cliente, evidenciando otra clave de las relaciones humanas donde el amiguismo y la impunidad parecieran ser llevados casi con orgullo. El perfil de los personajes es una denuncia también a la ignorancia y brutalidad, como resultado del avasallante avance de la televisión, no sólo como un medio de entretenimiento sino como el más influyente medio educativo, para un sector culturalmente desinteresado y escéptico. Las escenas se deslizan en un torbellino de temor, dramatismo, violencia y desesperación, que se amoldan en una sátira de la cruda realidad de estos días amalgamados con una buena dosis de humor, que acercan situaciones verdaderamente desopilantes. El broche se presenta con mucho color con la aparición del quinto personaje, Lorna, la mujer del cliente, llamativa, grotesca e imponente, quien sale a la defensa de su marido, un hombre sumiso y temeroso, sombra de su esposa. Pero la apuesta de Gisbert fue más alla de la realización de una crítica a la decadencia de la sociedad. En contrapunto a la representación de esta cruda realidad, el director teatral logró demostrar que todavía existen los valores y que la perseverancia por los intereses personales dan finalmente sus frutos. Paralelamente al estreno de la obra, Justo Gisbert y el director Raúl Serrano inauguraron, el pasado miércoles, el Teatro del Arte Facto, casi como una respuesta al desinterés por parte del sistema en referencia al arte, y para hacerle frente a “la realidad no demasiado atractiva que nos rodea: desocupados, violencia, chatura artística producida industrialmente y deuda externa”, tal como definió Serrano. Esa es la idea que envuelve el nombre del mismo teatro: incidir y opinar para revertir la tendencia de la indiferencia hacia la cultura desde el “arte+facto”. Una confirmación de que la sociedad cuenta todavía con verdaderos hombres con valores que logran superar a los monos con navaja.
Erika Grinberg / BAE (Buenos Aires Económico)

La producción de Luis Sáez ha sido distinguida desde fines de la década del 80 con menciones y premios nacionales, iberoamericanos e internacionales. En este caso se trata de una obra de personajes perfectamente delineados, muy fuertes, y muy distintos uno del otro, a través de situaciones jugadas a fondo, ahonda en las miserias humanas y hasta hay un resquicio para el humor.

Susana del Vecchio
Crítica Abierta



LOS PORTEÑOS Y LOS PROVINCIANOS

“CAMELLOS” TOMA UNA CLÁSICA OPOSICIÓN ARGENTINA PARA REALIZAR UN ENSAYO SOBRE EL RACISMO Y EL TEMOR A LA DIFERENCIA.

Las rencillas y rencores motivados por el horror a lo desconocido se imponen en Camellos, pieza de Luis Sáez, con la necesidad de señalar un estado de cosas que debe ser modificado con urgencia.
Mono, un boxeador nacido en Lugano, recibe al nuevo compañero de pensión llegado de Córdoba con la convicción de que tendrá el derecho a menospreciarlo y maltratarlo por la simple razón de haber llegado primero.
En ese ejercicio de crueldad, el recelo característico del porteño hacia el provinciano se va espesando hasta dejar lugar a una serie de arranques de manifiesto racismo.
Los preceptos básicos heredados de su padre le dan a Rubén (Pablo Iemma) la fuerza para resistir la crueldad del boxeador (Julio Feld). Precisamente una de esas normas (“La piedad nos diferencia de las bestias”) resumen la intención fuertemente moralizante de la pieza.

Cecilia Hopkins
Página 12


Luis Saez es uno de los más interesantes autores aparecidos en la década del 90. Las obras de Saez nunca dejan indiferente a quien las conoce. En principio, porque están cargadas de teatralidad; pasan cosas y merecen subir al escenario. Además, por el humor corrosivo con que Sáez mira la realidad y la poetiza. Y por último, por la originalidad de su estilo.

ROBERTO “TITO” COSSA


El teatro de Luis Saez echa una mirada crítica sobre la sociedad, sobre la naturaleza de las relaciones entre los hombres. El sarcasmo y la parodia son sus temas. Los personajes de Sáez están inmersos en un mundo desgarrado del cual –y ése es su mayor acierto- ellos mismos son responsables. Las víctimas dejan de ser inocentes y los inocentes, víctimas. Sáez tiene la inteligencia de insertar bellamente en nuestro tiempo un universo de ambigüedad y culpas repartidas, que revela el peso brumador del mundo que vivimos.

BERNARDO CAREY




¿Por qué razón el estupendo Luis Saez iba a escribir como Neil Simond?
Su teatro es de marginados que transitan pequeñísimas situaciones intrascendentes tratando de sacudirse el trágico yugo que la globalización les ha volcado encima.
Se aferran a mínimas y delirantes esperanzas porque no les han dejado otras. Los han saqueado. Sus personajes son seres tan huérfanos que parecen los únicos habitantes del mundo, asediados por bólidos semejantes a meteoros que pasan azotándolos amenazantes, representantes de un mundo con el cual no tienen ya ningún contacto. O el mundo con ellos.
Pero Saez siempre guarda una pequeña esperanza: "Claro que van a parar...¿y sabés porqué? Porque nos vamos a poner los dos... Vos haceme caso, seguime, vení, vení, cantá conmigo... ("La mano de Dios")
JULIO ORDANO

“Es un acierto del Teatro del Pueblo la elección de una pieza de Luis Saez para su programación. Valioso dramaturgo de la nueva generación, sus obras evidencian ciertas constantes: por un lado, una fuerte matriz realista cruzada con desviaciones deformantes que apuntan tanto a la expresión de la violencia como a la señalización de lo teatral –expresionismo, sainete, grotesco-; por otro, el anclaje en los lenguajes de la cultura popular y la cotidianeidad a partir de un trabajo de observación y reelaboración estética, campo de trabajo que tal vez defina lo más interesante de su creación..."


Durante los años 80, la producción de Luis Saez ha sido reconocida con diversos premios nacionales e iberoamericanos. Dueño de una dramaturgia en general dominada por personajes duros, cuyas vidas parecen atrapadas por un mundo marginal, Sáez presenta “Camellos”, un espectáculo sumamente potente que da buenas muestras de por dónde pasa el nuevo teatro argentino.
Carlos Pacheco


"Con la mano de Dios apunta de entrada al delirio. Gamarra, un casi linyera que vive al lado de la ruta, está convencido que por ese camino está por pasar Maradona. El proyecto de su vida es sacarse una foto con el astro, conquista que lo sacará definitivamente de la miseria y la marginación. Pero la obra avanza hacia situaciones cada vez más absurdas, rodea el disparate e, invitablemente, termina en tragedia (...)Una buena idea editorial. La reunión de tres dramaturgos entre los más representativos de una estética que sigue viva en el teatro argentino."

ROBERTO "TITO" COSSA
(Prólogo a TEATRO ARGENTINO- ZONA DE OBRAS,
teatro de Daniel Dalmaroni, Luis Saez y Pablo Albarello)




  "El autor incursiona con sus personajes en la disolución de la vida ante las mentiras y verdades que sostienen sus vidas miserables y abre una constelación de valor individual de cada personaje con un sentido utópico y un deseo de aniquilamiento mutuo en presencia de la fe..."

(Cristina Quiroga - del Estudio Crítico correspondiente a Saratoga Box, Kamikaze y otros textos de Luis Sáez . Ediciones CCC - 2013)



Es un honor para nosotros iniciar esta colección con la producción dramática de un excelente artista, Luis Sáez, de extensa trayectoria en la post dictadura y multipremiado autor de piezas fundamentales en la historia de nuestra escena, como las incluídas en este volumen.

JORGE DUBATTI - Prólogo correspondiente a Saratoga Box, Kamikaze y otros textos de Luis Sáez . Ediciones CCC - 2013)


…Y vuelvo a lo del comienzo: una autobiografía supone echar un vistazo a nuestros orígenes, pero también, tal vez, hacia dónde vamos, o hacia dónde nos lleva ese misterio que algunos llaman la vida. Y yo confieso que no lo sé. En todo caso, mi única presunción de certeza remite inevitablemente al escenario, y al vacío de llenar una página en blanco. Al teatro, bah... donde quiera vaya o donde quiera que me quede, el teatro tiene un lugar reservado. Y él lo sabe. Vaya si lo sabe…

LUIS SÁEZ

Follow by Email